martes, 8 de enero de 2013

P.

Era el Rey del palacio
la estrella que alumbraba la villa
el escudo que protegía los sueños
el valiente que mataba los temores

Pero el Rey abandonó el trono
la estrella oscureció la villa
el escudo dejo caer los sueños
el valiente se convirtió en el temor.

Y la niña se quedo en el recuerdo
anhelando esos momentos que parecían ser perfectos
extrañando a aquél rey que prometió cuidarla siempre
buscando a la estrella que dijo brillar por ella.

Y la niña ya no espera
se ha convertido en la lágrima que rueda
se dio cuenta que no existen, los cuentos con finales felices
se resigno a seguir viviendo
recordando al rey que un día cuidó sus sueños...





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